Fundraising en la Biblia. La campaña perfecta.

Como decía en la entrada anterior, la captación de fondos es algo que esta en nuestro ADN y la Biblia recoge perfectamente esto.

Hoy quisiera detenerme en un ejemplo de como deben ser las campañas de captación en la Iglesia. El libro del Éxodo nos muestra que debemos (y que no) hacer como fundraisers (captadores de fondos) católicos.

El texto que os propongo es Éxodo capítulos 25 al 31. ¡Nada más y nada menos que 7 capítulos del Éxodo dedicados al fundraising!

Os pongo en contexto, el Pueblo Elegido ha sido liberado de la esclavitud en Egipto y llega a los pies del Sinaí donde recibirán las Tablas de la Ley y se sellará la Nueva Alianza.

Dios tiene un plan.

Esto dice en Éxodo 25, 1-9:

1.Yahveh habló a Moisés diciendo: 2.Di a los israelitas que reserven ofrendas para mí. Me reservaréis la ofrenda de todo aquel a quien su corazón mueva. 3.De ellos reservaréis lo siguiente: oro, plata y bronce; 4.púrpura violeta y escarlata, carmesí, lino fino y pelo de cabra; 5.pieles de carnero teñidas de rojo, cueros finos y maderas de acacia; 6.aceite para el alumbrado, aromas para el óleo de la unción y para el incienso aromático; 7.piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral. 8.Me harás un Santuario para que yo habite en medio de ellos. 9.Lo haréis comforme al modelo de la Morada y al modelo de todo su mobiliario que yo voy a mostrarte.

Lo primero que me llama la atención de este texto es que Dios tiene un plan perfectamente diseñado y claro sobre lo que quiere hacer y le dice a Moisés exactamente qué debe pedirpara qué debe hacerlo.

La claridad, la transparencia es, por tanto, la primera característica de una campaña de fundraising católica. 

Muchas veces tenemos un cierto reparo en detallar para que necesitamos el dinero, un cierto pudor en incluir en ese detalle los gastos de gestión que todo proyecto conlleva.

Toda campaña de fundraising debe responder claramente a las preguntas ¿Qué? (quiero hacer) ¿Cómo? (lo voy a hacer) y ¿Por qué? (debo hacerlo) de modo que el donante tenga muy claro porque debería colaborar con esa causa o proyecto.

Cuando el plan no es de Dios.

¿El plan que quieres llevar adelante es realmente el plan de Dios? ¿Es lo que Dios quiere para tu causa, para tu organización? ¿O es más bien fruto de tus propios anhelos y deseos?

En Éxodo 32 podemos encontrar la respuesta. El contexto es de todos conocido, Moisés sube al monte y se demora en bajar. Los israelitas le dicen a Aarón: “Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros, ya que no sabemos qué ha sido de Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto.” (Ex 32, 1)

Y Aarón inicia entonces una campaña de fundraising… Aarón les respondió: «Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y vuestras hijas, y traédmelos. Y todo el pueblo se quitó los pendientes de oro que llevaba en las orejas, y los entregó a Aarón.” (Ex 32, 2-3)

Pero esa campaña estaba sustentada en las necesidades del pueblo, no respondía al Plan de Dios. La colecta es para construir el becerro de oro. Es una colecta motivada por sus necesidades, por sus caprichos. No es para el Reino (y su Justicia) sino simplemente para satisfacer sus egos y sus necesidades. 

¿Cuantas organizaciones pseudo cristianas piden dinero para su propia satisfacción y gloria?

Esto, dice el Éxodo, provoca la ira de Yahve quien reprocha a Moisés y le advierte que “tu pueblo se ha pervertido”. (Ex 32, 7)

Fíjate que ya no es el pueblo de Dios, sino el pueblo de Moisés. Al realizar un acto ajeno a la voluntad de Dios, alejado de su proyecto, rompemos nuestra relación con Él. El proyecto ya no nace de Dios sino de un “pueblo obstinado” (Ex 32,22)

La segunda característica de una campaña de captación de fondos católica (y cristiana en general) debe ser que este alineada con el Plan de Dios, que no es otro que el trazado en los Evangelios.

 

Moisés no manipula el mensaje.

Pero muchas organizaciones se sienten tentadas a manipular ese Plan y a utilizar el Evangelio como una herramienta para decir lo que ellas quieren decir. Claro está que esas organizaciones no son católicas, aún cuando puedan presumir de tales.

El relato del Éxodo que estamos comentando vuelve a darnos la clave sobre esto. Si te lees Éxodo 35 verás cómo Moisés transmite al pueblo, palabra por palabra, los que Dios le había dicho. No agrega una coma, no pide nada más que lo que es necesario para el Plan de Dios. 

La campaña de fundraising más exitosa.

¿Te imaginas una campaña de captación tan exitosa que tengas que decir a los donantes: dejad de donar? Pues eso es lo que le pasó a Moisés…

“…y fueron a hablar con Moisés, diciendo: «El pueblo entrega más de lo que se precisa para la realización de las obras que Yahveh ha mandado hacer.» Entonces Moisés mandó correr la voz por el campamento: «Ni hombre ni mujer reserve ya más ofrendas para el Santuario.» Suspendió el pueblo su aportación, pues había material suficiente para ejecutar todos los trabajos; y aun sobraba... (Ex 36, 5-7)

Tercera característica (aunque obvia): pide solo lo necesario. 

En resumen.

Lo que he aprendido de esta historia es la importancia de pedir a Dios que nos muestre cuáles son las verdaderas necesidades de nuestra organización, parroquia, colegio, etc. para así poder transmitirlas a nuestra gente.

La importancia de que, cuando pedimos, no lo hacemos para nosotros sino para Dios y su proyecto. Al leer los capítulos que hemos comentado se evidencia que las ofrendas no son para construir el tabernáculo sino para Dios.

Que las campañas deben ser totalmente inclusivas, no se puede hacer una campaña pensada solo para los “grandes” donantes. Las campañas deben permitir que todo el mundo de en la medida de sus posibilidades.

Y que Dios debe estar íntimamente relacionado con cada paso de nuestra estrategia. 

Paz y bien!

 

Gabriel López Santamaría